Cuento: Alay, una niña muy distraída.




Autoras: Cecilia Mongelot, Tamara Genes.
Había una vez una niña llamada Alay, que era un poco distraída. Le gusta mucho jugar en la plaza con su perrita llamada Mia! Pero cómo Alay es tan distraída, su mamá le tiene que estar recordando en todo momento que se tiene que lavar las manos, al volver de la plaza, después de estar con su perrita y que antes de comer cualquier fruta, la tiene que lavar. Pero como Alay es muy distraída, nunca le hacía caso a su mamá y a veces hasta se olvidaba de lavarse los dientes. Un día por la noche Alay no podía dormir, y lloraba mucho, entonces la mamá salió de su cuarto y se dirigió hasta el de Alay, y le preguntó porque lloraba? Entonces Alay le contestó que le dolía una muela, entonces su mamá al día siguiente decidió llevarla al dentista. Al día siguiente, fueron al dentista. Luego de que el doctor termino de revisar la boca de Alay le dijo que su dolor era debido a que tenía una muela con caries, y que eso debido a una mala higiene bucal, entonces el doctor le dio un jarabe muy amargo para que calme su dolor.
Unos días después Alay comenzó a tener dolores de panza, tan fuertes que no podía ir a la plaza a jugar. Su mamá ese mismo día decidió llevarla al hospital, para que sea examinada por un pediatra. El doctor luego de examinarla le dijo que su dolor era debido a una mala higiene personal, y al no lavarse las manos con frecuencia y también al no lavar bien las frutas antes de comerlas. Y que al llevar sus manos a la boca también estaba llevando unos amiguitos malos a su organismo, llamados microbios, que al pasar por su organismo se alojan en su intestino armando una fiesta y así provocándole ese fuerte dolor de panza. En ese momento el doctor le dio un jarabe también muy amargo, pero en lugar de calmar su dolor ese jarabe sirve para eliminar los microbios.
Después de terminada la recuperación de Alay, ella reflexiono mucho y como a Alay no le gustaba tomar remedios feos, aprendió a llevar una buena higiene general, y ya no tuvo que tomar más remedios amargos y no tuvo nunca más dolor de muela ni dolor de panza y volvió a estar contenta y jugar feliz!
FIN.
Imágenes sacadas de Google:
Visto
ResponderEliminarRecuerden poner de dónde extrajeron las imágenes.
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